
|
Y primero dejaron caer sobre sus hombros las cabelleras
y las pieles de cabrito componían cuantas de sus broches
se habían soltado , y las moteadas pieles
se las ceñían con serpientes que les lamían la mejilla.
Y en sus brazos cabras monteses o lobeznos salvajes teniendo , les daban blanca leche cuantas recién paridas tenían aún el pecho rebosante por haber dejado a sus niños , y se ponían coronas de yedra y de encina y de tejo florido. "Las Bacantes" Eurípides |
|---|